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Historia: El origen de la mesa camilla

La mesa camilla es un mueble que todos conocemos y que probablemente también tengas en tu casa.

Consiste en una mesa tradicionalmente circular y que debajo contiene un brasero. Su nombre se debe a que en invierno se viste la mesa con una falda camilla de mayor longitud que permite mantener el calor de un brasero en el interior de la mesa y de este modo, subir la temperatura de la habitación o del salón donde hayamos colocado el mueble.

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¿Cómo se ha utilizado la mesa camilla durante estos años?

A lo largo de estos años y aún hoy en día ha sido una forma de abrigo familiar. La imagen más típica es ver a toda la familia alrededor de la mesa camilla con las piernas ocultas bajo la falda larga para poder entrar en calor. Es un método tan efectivo en invierno que por más que pasan los años no se pierde la costumbre en los hogares de regiones frías.

En el interior de la mesa camilla era habitual tener un enrejado o una alambrera. Este artilugio se utilizaba para colgar la ropa y secarla al calor del brasero. En verano también es frecuente ver en las casas la mesa camilla, aunque la falda larga se cambia por un tapete algo más fino y de menor caída para decorar.

En la actualidad, se continúa comercializando debido a su alta efectividad y a que los costes son menores. También se utiliza para dar un toque decorativo de cultura tradicional. Hoy suelen utilizarse braseros eléctricos.

Como hemos dicho, la mesa camilla sigue siendo una pieza importante en uso moderno, al igual que lo ha sido estos años atrás. Es una de las piezas más utilizadas para crear en tu casa un rincón con encanto, por eso se encuentra en tantos lugares del hogar. Además de los recuerdos de su propia casa, todo el mundo tiene la clásica imagen de ir a casa de la abuela y sentarte a la mesa camilla.

A pesar de ser un elemento tan importante en los hogares, poco se sabe sobre su procedencia.

¿Sabes de dónde procede? ¿O cuándo comenzó a aparecer? Te contamos todo sobre su historia y su impacto cultural en Europa.

¿Porqué se llama mesa camilla?

El nombre mesa camilla procede de antes de nuestros abuelos.

En este mueble existe una tarima con un agujero para poner un brasero, y en el salón donde se encontraba la mesa camilla se realizaban las tareas principales del hogar, ya que era el lugar donde había calefacción en las viviendas.

La familia se reunía para escuchar la radio, se hacían bordados y otras labores de costura alrededor suyo, sobre todo en invierno, se comía y se cenaba en ella…

Este mueble se cubría con unos faldones para mantener el calor en su interior y era muy frecuente cubrirse las piernas para resguardarse del frío, además, a la hora de ir a dormir, aprovechaban el calor residual del brasero colocándolo bajo la cama cuando el salón quedaba vació.

Se entiende que de este uso y de que posiblemente las personas se quedaban dormidas escuchando la radio después de cenar, se extendió y popularizó el nombre del mueble mesa camilla.

¿De dónde procede la mesa camilla?

Al contrario de lo que se suele pensar, la mesa camilla es un concepto que consiste en mantener el calor del ascua almacenado en el interior de un espacio cerrado con tela gruesa.

De forma similar se utilizó desde tiempos milenarios y todavía se utiliza casi de forma universal en lugares fríos donde no llegan otro tipo de recursos..

El origen de vestir la mesa en la Europa medieval

El origen de las mesas cubiertas procede del Medievo europeo. Lo común era ver la taula (mesa) cubierta con un mantelón. La taula empezó a cubrirse porque era costumbre en Roma y Grecia y toda Europa tenía el deseo de adoptar las costumbres de las ciudades punteras y civilizadas de antaño.

Cubrir la taula comenzó ser protocolo en todas las reuniones distinguidas, donde se sustituían los triclinium por nuevos asientos y los tableros de mayor tamaño se utilizaban para servir las viandas y aportarles una presentación a los platos.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que en Europa lo que surge es una sociedad creada por nuevos señores. Los señores tenían una figura que era itinerante y cambiaban frecuentemente de castillo o mansión. De ahí surge el problema con las taulas medievales: No eran sencillas de transportar.

En lugar de llevarlas como equipaje aparatoso en cada ruta, lo que idearon era dejar en cada emplazamiento unos tableros para utilizarlos como taula y asiento, o bien fabricar unos nuevos al llegar.

Estas mesas totalmente improvisadas no eran lujosas y más bien aportaban una imagen basta.

La manera de que no quedase tan poco elegante, era vestirlas con mantelones.

Las taulas del Medievo europeo debían engalanarse para los señores, y se cubrían con unas telas que hacían de cobertores. Así, los señores podían ocultar la sencillez de la mesa.

Como ves, nada tenía que ver con retener el calor en un punto concreto ni de aportar calor a la estancia.

Lo que sí podemos decir en común con la actualidad es que ahí se empezó a acuñar la expresión de “vestir la mesa” De modo que en el Medievo de Europa no se encuentra tan solo el origen de la mesa camilla, sino también el de la expresión.

Del uso de la taula medieval con mantelón, a la mesa camilla que conocemos hoy tan solo había un paso.

La necesidad de protección frente a los climas fríos

Imagina los enormes salones que hadía en los castillos de la Edad Media en Europa. Ningún tipo de protección contra el clima más allá de las bastas paredes y los fuegos en las chimeneas.

Cuando llegaba el invierno, acercaban las mesas a las chimeneas para combatir el frío.

A medida que se extendía esta práctica, comienzan a aparecer los primeros braseros, también llamados infiernillos.

Consistían en pequeñas fuentes de calor que los siervos tenían que  colocar y mantener a los pies de sus amos. Por tanto, empiezan a colocarse los braseros debajo de las taulas.

Gracias a los mantelones que se utilizaban para cubrirlas, el calor creaba confort para todos los señores que los comensales de los castillos agradecían debido a las corrientes de aire que padecían en las fortalezas y mansiones de los señores.

Cambio de función y apropiación femenina del mueble

El uso comienza a extenderse, por lo que los mantelones cambian de función. Ahora, estas largas telas ya dejan de tener como prioridad engalanar, para pasar a dar confort a los invitados o a los propios huéspedes. Así es como pasamos de la mesa de comedor a otras mesas más simples que eran principalmente de uso femenino.

mujer que cose, dona cosint, de Joaquim Sunyer i mirò

Estas mesas con los braseros debajo comienzan a utilizarse en reuniones donde se cose, se borda, se lee, se reúnen personas y donde se practican otros hobbies  y entretenimientos.

Aquellas tareas y aficiones se asociaban mucho a la mujer, por lo que las mesas camilla comienzan a nacer como tales para ser usadas con propósitos supuestamente femeninos.

En tiempo más reciente, cuando tener casa propia se extendió, la mesa camilla tuvo un papel importante en los hogares que se mantiene intacto en algunas regiones hasta el día de hoy.

Su popularidad en Europa

El nuevo uso que se les da a las mesas camillas se perfecciona, de modo que comienza a popularizarse por Europa. Sobre todo porque, además de crear espacios coquetos e íntimos, las mesas camillas eran muy simples de construir y, al estar cubiertas, no necesitan de materiales nobles, ya que su sencillez y sus elementos bastos pueden ser cubiertos.

Ya de manera previa a que aparecieran los radiadores, las mesas camillas eran las únicas fuentes que teníamos de calor en casa, aparte del propio fuego de los hogares. Por tanto, muy pronto se empezó a convertir en el centro de la vida de las casas y hoy sigue siendo así, puesto que es una forma muy efectiva de calentar la habitación, además de barata, íntima y especial.

Pero con el tiempo, pasamos del infiernillo a nuevos tipos de calefacciones. Hoy utilizamos braseros eléctricos especialmente, por lo que su significado como mueble calefactor está perdiendo importancia, a la vez que incrementa su relevancia como elemento decorativo imprescindible en un hogar. Y no siempre ocurre así, todavía gran parte de los hogares de nuestro país utilizan la mesa camilla como elemento calefactor.

¿Quién no tiene ese recuerdo tan característico del invierno de estar con su manta favorita en casa? O tener los pies fríos escondidos bajo las telas de la cubierta de la mesa camilla para pasar así las frías tardes del invierno? Charlando en casa, jugando, leyendo o comiendo, no importaba.

La mesa camilla es un mueble imprescindible incluso en la ciudad, pero también en los pueblos donde todavía las gélidas tardes y noches se combaten de la forma más sana que se puede: bien abrigados y con poca calefacción.

Si te fijas, actualmente, las mesas camillas están comenzando a recuperar el concepto del Medievo. Las telas se están empezando a utilizar sobre todo para embellecer nuestras mesas y para representar la belleza, la comodidad y el lujo. Hasta el punto de que su uso está ampliamente extendido tanto en los hoteles como en los mejores restaurantes.

¿Desde y hasta dónde se ha extendido el uso de mesas con brasero?

El impacto cultural de la mesa camilla no solo se ha dado en Europa. Como te hemos mencionado al principio, el uso de estos muebles está casi universalizado. ¿Quieres conocer algunos ejemplos? Te vamos a mostrar los usos de las mesas camillas en diferentes partes del mundo.

1. En Japón

kotatsu chabudai japones

Conocidas por el nombre de kotasu, son similares a las nuestras, pues consisten en una mesa básica de tipo chadubai que contiene un brasero debajo y que se cubre con un futón, en lugar de con las telas que usamos nosotros en Europa.

Este tipo de mesa es la más usada en Japón en la actualidad y las razones son las mismas que las que tenemos en Europa, pues al fin y al cabo las características son las mismas. A su vez, en Japón se utilizan para muchas funciones. No solo las tienen para comer o para estudiar sobre ellas, sino que incluso se utilizan para dormir debajo de los futones, utilizando el brasero para calentar a quien va a dormir ahí.

2. En China

En China contamos con otra versión algo diferente a la de Japón. Se llama mesa kang , sin embargo en este caso se prescinde de cobertor. Es más bien un tipo de horno que caldea la superficie.

3. En Corea y en Rusia

En estos dos países ocurre algo similar a lo que te acabamos de contar sobre China. En Rusia no hay cobertor, sino una especie de horno. La superficie aparece caldeada en forma de tarima de cerámica que se recubre, o simplemente se colocan plataformas que contienen esteras.

Las estructuras, tanto en Corea y Rusia como en China, se utilizan como cama y como comedor. Estas son otras de las razones por las que las mesas dejan de tener un cobertor. Se colocan de forma directa encima de las superficies que ya se encuentran caldeadas.

4. En Irán

En Irán es conocido un tipo de mesa similar a la camilla que recibe el nombre de mesa korsi.

Tiene una gran importancia en la cultura del país y el origen del tradicional mueble se remonta a la cultura persa.

Al igual que ocurre en Europa con la mesa camilla , es el centro neurálgico del hogar. En Irán es muy típico comenzar la fiesta de año nuevo, llamada Nowruz, alrededor de la mesa korsi del hogar.

Todos los comensales utilizan cojines para sentarse alrededor de esta mesa. Debajo de ellas hay braseros, no importa si son eléctricos o de carbón, y todo queda cubierto con un tapiz persa o con una alfombra. En diferentes culturas de los alrededores de la zona se encuentran versiones diferenciadas de la mesa. Un ejemplo muy claro es la sandalí, procedente de Afganistán y de Tayikistán.

Como puedes ver, la mesa camilla es un mueble muy útil y práctico, además de extendido. No solo es el centro de la vida familiar en España, sino en Europa y en casi todo el resto del mundo. Por eso, es algo fundamental que seguirá acompañándonos en nuestros futuros hogares.

Fuentes:


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